Petra Ciudad en Piedra

Posted By: Saul Sanchez In: Decoracion de Marmol On: Wednesday, February 14, 2018 Comment: 0 Hit: 283

Oculta entre las montañas, Petra se convirtió en una rica ciudad gracias al comercio caravanero. A su entrada se alza la magnífica fachada del Tesoro, tal vez la tumba del rey Aretas IV. Una obra extraordinaria en la naturaleza. 

Ignoramos el valor del agua porque nunca nos ha faltado, pero más de mil millones de personas no tienen acceso al agua potable en nuestro planeta.

En Oriente Próximo, sobre arenas desérticas, el agua recobra toda su importancia. Al sudeste de Jordania, la ciudad tallada y esculpida de piedra, Pétra, depara uno de los territorios más áridos de este mundo. Hace dos mil años era un influyente centro de comercio en la región. La capital de los nabateos podía albergar a unos treinta mil caravaneros que hacían la ruta del incienso y de las especias entre Egipto, Siria, Arabia y hasta el Mediterráneo.

Pétra se surtía principalmente del agua de las lluvias. Llueve un promedio de nueve días por año. Para recoger el agua, los nabateos construyeron kilómetros de acequias y grandes aljibes excavados en la piedra, fuentes públicas, redes de cisternas, caudales que captaban el agua de manantiales recónditos y alimentaban a los barrios más altos, e idearon avanzadas instalaciones de recogida y distribución comparables a las de Roma en su época, y que hoy todavía son visibles entre las agrietadas paredes de roca.

Para transportar cuarenta millones de litros de agua al día los nabateos tenían su orden y sus reglas. A Roma le bastó cortar el acueducto cuando quiso que Pétra se rindiera. La ciudad se rindió de inmediato.

Esta cultura sabía cómo usar el agua para cosechar cebada y trigo y proveer a un gigantesco caravasar erigido en la roca del desierto. La escasez del agua no fue un obstáculo. El valor y el trato que le dieron al uso del agua fue un manual de convivencia escrito en códigos colectivos y solidarios, y una muestra de que es la organización y el uso consciente lo que promete un sistema funcional y sostenible en el tiempo.

Cabe resaltar que esa pequeña historia que es contada por varias personas y como parte de lo que se sabe de Petra nos muestra tambien como s que nosotros podemos crear en onde querramos locual nos da la capcidad de encontrar formas de sostenicles de vivir con lo que tenemos cerca en recursos naturales.

El sueño, sí, de un dios que se apacigua
con la humedad de las hondas cisternas
y el canto críptico de las chicharras.
Petra: gema imprevista en la ruta
de las caravanas polvorientas
que se anuncian desde muy lejos,
cargadas con tesoros en sedas
y remotas especias; vacilantes,
sobre el horizonte que reverbera.
La ciudad escondida que a todos nos aguarda,
roja y ámbar, recogida en su cofre
de rocas celosas y calcáreas.

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